Considerado como el único monasterio con ciudadela, el Monasterio de Santa Catalina de Siena es una belleza no sólo en cuanto a arquitectura sino también rica en historia y ahora en nuestros tiempos se ha convertido en un complejo turístico religioso ubicado en el centro histórico de Arequipa, departamento de Arequipa, Perú.
Para que tengas en cuenta algo de la historia de este monasterio, pues te decimos que fue fundada exactamente el 10 de septiembre de 1579, es decir en el siglo XVI, gracias a un acuerdo entre el Cabildo Justicia y Regimiento de Arequipa y el Obispado del Cusco y gracias a la donación de los bienes de doña María de Guzmán, viuda de don Diego Hernández de Mendoza.
Ella, doña María de Guzmán fue priora y la primera pobladora del Monasterio de Santa Catalina y un año después de su fundación, tomaría los hábitos formalmente.
Las mujeres que ingresaron como monjas al Monasterio fueron criollas, mestizas y hasta hijas de curacas, aunque en el documento de fundación decía que debían ser españolas. Pero fue recién en 1964 que ingresaron las primeras monjas españolas. La historia también cuenta del ingreso de “monjas pobres” y damas de la ciudad, que sin abrazar la vida religiosa, ingresaban al Monasterio para ejercitar sus virtudes.
Tras tres años de su creación, en 1582 Arequipa soportó un fuerte terremoto, sufriendo la construcción del Monasterio de Santa Catalina graves daños. A partir de entonces, se inicia un período de sufrimiento, en el cual las propias religiosas repararon sus habitaciones. La capilla, por falta de dinero, no se pudo refaccionar por lo cual el Santísimo Sacramento se exponía en una choza de paja.
Tiene un área de 20.426 m2. En el tiempo en el que hubo la mayor población en este convento vivieron allí alrededor de 500 mujeres de las cuales solo 180 fueron religiosas, el resto eran las doncellas que servían a las religiosas, las niñas que vivían allí como educandas como en un internado y las refugiadas que se permitían en el convento por derecho de asilo. El Convento de Santa Catalina, se envolvió en un velo de misterio y silencio hasta 1970 en que una parte grande del convento abrió sus puertas para el público.
Desde ese momento el Monasterio de Santa Catalina fue restaurado para poder lograr un mejor atractivo del público, conservando su planta y características originales. Las pequeñas calles y claustros están llenas de flores coloridas y las paredes son pintadas en tintes frescos. Los callejones estrechos llevan a las diversas partes del convento que atraviesan por sitios pintorescos y sitios de estar y dormir con los muebles originales.
Algunos visitantes permanecen todo el día y reviven la vida inmóvil más allá de este convento o caminan en las calles internas y se pierden en el camino del tiempo.
Al interior se puede apreciar el claustro de la beata Sor Ana de los Ángeles Monteagudo la cual fue beatificada en la visita de Juan Pablo II en 1985 debido a su ejemplar vida conventual y a la atribución de algunos milagros. Uno de ellos aprobado por la Iglesia, fue una curación de un cáncer uterino verificado en el primer tercio del siglo pasado. La favorecida, doña María Vera de Jarrín, vivió más treinta años después del prodigio.
Y ahora que ya conoces un poco más de este bella ciudadela que es el Monasterio de Santa Catalina pues tienes que animarte a visitarla. Los pasajes para viajar a Arequipa no son tan caros dependiendo la comodidad que prefieras. Puedes viajar en bus o avión. Los pasajes en bus están entre S/. 100 y S/. 200 soles y en avión encuentras pasajes desde $ 80 dólares.
Dato: Este convento se sitúa en la calle del mismo nombre y cerca de la plaza de Armas.





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